LOS DOS VINOS ESPAÑOLES CON MEJOR PUNTUACIÓN, SEGÚN LA GUÍA PEÑÍN

por | Jul 27, 2022

La Guía de Vinos Peñín publica los resultados de las catas de su nueva edición, donde ha otorgado por primera vez 100 puntos a dos vinos. No había concedido esta puntuación en más de 30 años de historia: «los 99 puntos han sido para nosotros siempre una barrera psicológica infranqueable”, explica Javier Luengo, director editorial y catador de la Guía Peñín.

La Guía de Vinos Peñín, que valora la calidad de los vinos elaborados en España, desde hace más de 30 años, ha otorgado por primera vez la máxima puntuación a dos vinos. Dos elaboraciones que, según el comité de cata de la guía, han merecido los 100 puntos.

Hasta ahora los vinos con 99 puntos podían sentirse afortunados, pues eran las máximas puntuaciones que la guía de vinos española había dado. De hecho, estos vinos que rozaban la excelencia se celebraban como el “top” de la guía cada año. Sin embargo, en la nueva edición de la guía, no uno, sino dos son los vinos que han logrado la tan inalcanzable hasta la fecha máxima puntuación.

En la edición 2023 de la guía se han evaluado 9.852 vinos de más de 2.000 bodegas de toda España. De ellos, 5.201 han obtenido una puntuación mínima de 90 puntos. Tal y como expresa Carlos González, director de cata de Guía Peñín: “nunca ha habido tanta calidad aunada con diversidad dentro del panorama vinícola español”.

Las puntuaciones de las nuevas añadas estarán recogidas en la Guía Peñín de los Vinos de España 2023, que se publicará en formato físico a finales de octubre.

La primera vez que la Guía Peñín otorga 100 puntos

Según explica Javier Luengo, director editorial y catador de la Guía Peñín, “los 99 puntos han sido para nosotros siempre una barrera psicológica infranqueable”, y continúa, “nos preguntábamos a nosotros mismos si era posible alcanzar la perfección de los 100 puntos, teniendo en cuenta que el ser humano es imperfecto por naturaleza”.

De hecho, esos vinos puntuados con 99 puntos ya eran considerados como el top de la guía cada año. Un podio que aún se mantiene y que en esta ocasión lo ocupan 10 vinos: 1903 Coma de Cases Garnatxa Velles Vinyes 2019, de Mas Doix; 1955 Pedro Ximenez Solera Cincuentenario, de Pérez Barquero; Enoteca Gramona 2006, de Gramona; Fondillón Luis XIV 50 años (Tonel Luna), de Colección de Toneles Centenarios; La Bota de Amontillado (Bota nº 109) «Bota punta», de Equipo Navazos; La Rioja Alta Gran Reserva 890 2010, de La Rioja Alta; Lousas Camiño Novo 2020, de Envínate; Ordóñez & Co. Nº4 Esencia (sin fortificar) 2016, de Jorge Ordóñez Málaga; Sorte O Soro 2020, de Rafael Palacios; y Vega Sicilia Único Reserva Especial, de Bodegas Vega Sicilia.

Pero este año hay dos vinos que superan ese top de 99 puntos. “El paso de los años nos hizo ver en estos vinos (los que ahora logran los 100 puntos) su capacidad infinita de crecimiento, vinos que volvían un año más tarde a nuestra copa e iban cada vez aportando algo diferente y motivador” relata Luengo. Por este motivo, se han replanteado su forma de puntuar, al entender que cierto tipo de vinos no solo van evolucionando y mejorando año a año, sino que lo seguirán haciendo en el futuro. Así, este cambio, afirman, “ha sido una evolución natural”.

100 puntos para un vino de Montilla-Moriles y uno del Marco de Jerez

Los 100 puntos han ido a parar a un vino dulce de Pedro Ximénez, de Montilla-Moriles, y un amontillado de Sanlúcar, en el Marco de Jerez, de Bodegas Yuste. Dos vinos en los que, entre otros muchos factores se ha valorado su “incalculable longevidad”. Según expresa Javier Luengo: “El concepto tiempo ha de trabajarse con sumo cuidado, no todos los vinos están capacitados para alcanzar la gloria con el paso de los años. En cierta medida, es un arte conseguirlo”. También se ha tenido en cuenta la forma de estos vinos de trasladarte a su lugar de origen: “la idiosincrasia elaboradora en ambos lugares de producción, Jerez en las Bodegas Yuste y Montilla-Moriles en Alvear, está tan presente en el vino que lo marca de tal forma que te traslada a un lugar.

Por un lado, está el Pedro Ximénez Solera 1830 (90 € la botella de 50 cl) de Alvear. Esta bodega, fundada en 1729 en la localidad cordobesa de Montilla, cuenta con diversos viñedos en Sierra de Montilla y Moriles, donde la uva Pedro Ximenez es la protagonista de todas sus elaboraciones que embotella bajo la Denominación de Origen Montilla-Moriles. En el caso de este vino, se emplearon uvas de Pedro Ximénez, pasificadas al sol, con una posterior crianza oxidativa, bajo el sistema de criaderas. Así, se trata de un vino viejísimo procedente de la solera de Pedro Ximénez más antigua de la bodega, que data de 1830, de cuyo contenido solo se han repuesto mermas y sacas muy puntuales.

Por otro lado, está el Amontillado “Bota NO” (121 € la botella de 50 cl), de Bodegas Yuste, en el Marco de Jerez. Un vino 100% palomino fino, procedente de la solera de 1740, que en su día perteneciera al Conde de Aldama. Un amontillado muy exclusivo, desde la ciudad gaditana de Sanlúcar, del que solo se extraen 20 botellas al año. Se trata además de uno de los vinos, con historia, que Bodegas Yuste ha rescatado a lo largo de los años.

Homenaje a los vinos generosos españoles

Aunque ambos vinos pertenecen a esos pocos afortunados que pueden considerarse joyas enológicas de nuestro país, la elección por parte de la Guía Peñín no ha sido intencionada. Sin embargo, Javier Luengo afirma que en cierta medida sí que se puede considerar un homenaje a esas joyas que son los vinos generosos: “se trata de dos vinos únicos, que nos pertenecen culturalmente, y que no tienen comparativa en el mundo. Que sean estos dos vinos los más valorados es en cierta medida una llamada de atención hacia lo propio y una apuesta hacia los vinos históricos y tradicionales que podemos encontrar en nuestro país”.

Sin duda, una puntuación tan alta no solo es un homenaje sino un impulso para su promoción. Y, si bien la producción de ambos vinos, en concreto, es muy limitada, lo que disminuye las posibilidades de alcanzar a un número de consumidores amplio, “lo que sí queremos es que el público final vuelva a introducir más abiertamente estos vinos en su cultura, pues estamos hablando de algo muy singular y propio y que desgraciadamente se vende a precios irrisorios”, expone Luengo.

Una oportunidad, por tanto para llamar la atención de los consumidores y se animen a probar unos vinos tan especiales como los generos, ya sean de la D.O. Montilla-Moriles, del Marco de Jerez, o de otras zonas de nuestra geografía como el fondillón de Alicante; incluso el oporto de nuestros vecinos portugueses.

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