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Pistacho garrapiñado x 6
€30,00€27,00 -10% Añadir a la cesta -

Pistacho tostado con sal x 6
€107,40€96,66 -10% Añadir a la cesta -

Pistacho tostado sin sal x 6
€107,40€96,66 -10% Añadir a la cesta -

Untable de Pistacho x 6
€120,00€108,00 -10% Añadir a la cesta -

Harina de Pistacho x 6
€185,00€166,50 -10% Añadir a la cesta -

Pistacho mondado natural x 6
€191,40€172,26 -10% Añadir a la cesta -

Granillo de Pistacho x 6
€198,00€178,20 -10% Añadir a la cesta -

Pasta pura de pistacho x 6
€248,00€223,20 -10% Añadir a la cesta
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En Villacañas, Toledo, hay una tierra que lleva casi ochenta años en la misma familia. Y desde 2025, un nombre que por fin le hace justicia a la mujer que lo empezó todo: LaLola 1947.
La historia: de una agricultora a una casa de pistachos
Corría 1947 cuando nació Lola Santos, en el seno de una familia de agricultores de Villacañas. Lola no fundó una empresa con ese nombre en mente; fundó algo más importante: una manera de entender la tierra que después heredarían sus hijos. Se casó con José Torres Zaragoza y juntos criaron a cuatro: Loli, José Ángel, Pilar y Carlos.
La familia siempre trabajó el campo, pero fue en 2010 cuando decidió apostar de verdad por el pistacho, destinando cada vez más hectáreas a este cultivo casi bíblico, resistente y con carácter propio. Quince años después, en 2025, esa apuesta se convirtió en marca: LaLola 1947, un nombre que no es un ejercicio de márketing, sino un homenaje. Cada producto que sale de Villacañas lleva, dicen ellos, “el alma de la Lola”: su forma de mirar la tierra, su paciencia, su exigencia silenciosa.

El proceso: producción propia, de la parcela al bote
Lo que distingue a LaLola 1947 no es un eslogan, es una cifra: el 90% de su producción procede de parcelas propias. Eso significa control real sobre cada fase, desde el árbol hasta el envasado, sin intermediarios que diluyan el criterio de la familia.
El cultivo se hace “a la manera de siempre, con respeto a la tierra”: riego activado por energía solar, vehículos responsables y una filosofía de sostenibilidad que no es discurso de catálogo, sino rutina diaria en el campo. Su propio lema lo resume mejor que cualquier ficha técnica: “Si quieres conseguir cosas diferentes, no hagas lo que hacen los demás”.
Del pistachero al producto final hay un recorrido cuidado paso a paso: recolección propia, selección del fruto, y una elaboración que se ramifica en distintos formatos según lo que cada Sibarita quiera vivir en la mesa —desde el pistacho tostado hasta la pasta pura, pasando por la harina y el granillo para quienes cocinan en casa con el mismo criterio que un obrador profesional. Nada se improvisa: cada paso responde a la misma pregunta que se hacía Lola, la de conseguir un producto “rico, auténtico y lleno de sabor”.

La propuesta de valor: autenticidad con trazabilidad
En un mercado donde “gourmet” se ha convertido en una etiqueta que se pega a cualquier cosa, LaLola 1947 ofrece lo que de verdad escasea: origen verificable. Saber en qué parcela creció el pistacho, quién lo recolectó y por qué familia pasó antes de llegar a tu despensa no es un detalle romántico, es la diferencia entre un producto y un producto con historia.
Su propuesta se sostiene en tres pilares:
Producción propia y trazabilidad real, sin depender de terceros para garantizar la calidad.
Sostenibilidad como práctica, no como campaña: energía solar, movilidad responsable, respeto al ciclo natural del pistachero.
Versatilidad para el Disfrutón que cocina: de la mesa de picoteo al obrador, pasando por la repostería casera con producto de verdadera calidad.
La gama de LaLola 1947 está pensada tanto para quien disfruta el pistacho tal cual como para quien lo convierte en ingrediente:
- Pistacho tostado con y sin sal, para el aperitivo que no necesita excusas.
- Pistacho mondado natural, listo para cocinar sin perder ni un matiz de sabor.
- Pistacho garrapiñado, el capricho dulce que engancha desde el primer puñado.
- Pasta pura de pistacho, esa base intensa que separa a quien cocina de quien de verdad domina el producto.
- Untable de pistacho al 15%, para quienes quieren ese sabor en el desayuno, en una tostada o directamente a cucharadas.
- Harina y granillo de pistacho, los aliados silenciosos de la repostería que quiere presumir de producto español.